Allá en 1986 nació The Legend of Zelda, el primer videojuego de la que
dice ser una de las franquicias más exitosas, queridas, seguidas y
relevantes de la historia. Dirigida por Shigeru Miyamoto y Takashi
Tezuka, marcó un antes y un después en la idiosincrasia de la industria.
Hoy día es una leyenda viva. Un mito eterno que, lanzamiento tras
lanzamiento, se engrandece todavía más. No obstante, esto trae consigo
un pequeño problema: el orden. En efecto, determinar cuál es el orden
correcto para jugar a The Legend of Zelda es una tarea compleja. Desde
tiempos inmemoriales, tal y como ya ha declarado Miyamoto en varias
ocasiones, la cronología de Zelda nunca ha sido un elemento esencial en
la creación y desarrollo de nuevos títulos de la saga. Y si bien es
cierto que ha explicado que siempre tienen en cuenta la forma en que se
pueden relacionar sus muy diversos proyectos, siempre han considerado
que su individualidad es más importante. O lo que es lo mismo, que sean
divertidos, que funcionen como deben, etc. Es por esto mismo que
Nintendo nunca había sido excepcionalmente exhaustiva con este tema. Al
menos durante mucho tiempo, porque con The Legend of Zelda: Enciclopedia
publicaron una cronología oficial actualizada en la que solo se omitió
de la ecuación a Breath of the Wild. ¿Por qué? Lo veremos, pero mediante
esta se estandarizó y regularizó muchísimo el orden de la saga.